* No hay castigo para los responsables de más de cien desapariciones

 

A dos años de que un grupo aproximado de 300 civiles armados asumieran el control de la cabecera municipal de Chilapa, la lista de personas desaparecidas y asesinadas se ha incrementado, hasta el momento no se ha logrado la captura de los principales responsables y la violencia se extendió hacia Zilala, Tixla y Chipancingo.

La tarde del 9 de mayo de 2015, en la ciudad de referencia se vivió la víspera del Día de las Madres más dolorosa de que se tenga memoria.

A bordo de camionetas tipo estaquitas, de tres toneladas y vehículos compactos, cientos de hombres armados, con el rostro cubierto se apoderaron de los principales accesos a la cabecera municipal, improvisando una  base de operaciones en la glorieta de Eucaria Apreza.

En redes sociales rápidamente se difundió la información de que los civiles armados, al parecer integrantes de la banda de “Los ardillos” buscaban a Zenén Nava, el jefe de plaza de “Los Rojos” en esa parte de la región Centro de Guerrero.

Embozados, con armas de diferentes calibres, los civiles armados desarmaron a la policía preventiva municipal y trataron de hacer lo mismo con el personal de la Policía Federal (PF) que se encontraba hospedado en un hotel ubicado sobre la avenida principal, aunque no lo consiguieron.

Del 9 al 14 de mayo de 2015, los civiles armados, que después se asumieron como “Comunitarios por la paz y la Justicia” mantuvieron sitiada la cabecera municipal de Chilapa, nadie podía entrar ni salir sin su consentimiento, ellos controlaron las calles y en muchos casos realizaron cateos sin que ninguna corporación legalmente establecida se los impidiera.

José Díaz Navarro, familiar de cinco personas desaparecidas un año antes, encabezó una un grupo muy reducido de pobladores que intentaron hacer frente de manera pacifica a los invasores para exigirles que abandonaran la ciudad.

Organizaron una marcha el 11 de mayo, pero antes de llegar a la base de los civiles armados fueron interceptados por una avanzada de los mismos, algunos golpeados y la mayoría terminaron huyendo despavoridos.

El jueves 14 de, después de dialogar con personal del Ejercito Mexicano, la PF y la Policía del Estado, los civiles decidieron regresar a sus comunidades, aunque dieron un ultimátum de cinco días para que se detuviera a Zenén Nava, lo que no se cumplió.

Para el 15 de mayo, una vez con los armados fuera de Chilapa, los habitantes que resultaron afectados por sus actuaciones se agruparon en torno al profesor Díaz Navarro, quien dio a conocer un reporte inicial de 30 personas desaparecidas, la mayoría jóvenes que fueron sustraídos de sus casas o interceptados cuando se dirigían a sus trabajos.

Al cabo de dos años, el profesor Díaz coordina un colectivo denominado “Siempre Vivos”, en el que se agrupan familiares de por lo menos cien personas desaparecidas y se tiene un registro de más de 200 asesinados.

El coordinador de “Siempre vivos” refiere que mientras los principales líderes de “Rojos” y “Ardillos” siguen impunes, ordenando asesinatos y desapariciones en la lucha por el control de la zona, muchos ciudadanos inocentes han recurrido al auto exilio para tratar de ponerse a salvo.

En estos dos años se han puesto en marcha por lo menos tres operativos integrados por elementos del Ejército Mexicano, la PF y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), lo que no ha logrado reinstalar la paz.

Lejos de eso, indicó que la confrontación se ha extendido hacia los municipios de Zitlala, Tixtla, Mártir de Cuilapan, Zumpango y Chilpancingo, lo que constituye un “corredor de la muerte”, que cada día va ganando más terreno.

En Chilapa han estado los titulares de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), de la Defensa Nacional (SEDENA) y de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), sin que se tengan avances concretos, lo que genera desaliento.

Cuando contesta las llamadas, el profesor Díaz Navarro cuida dar a conocer su ubicación, solo refiere que ya no vive en Chilapa, pese a que cuenta con medidas cautelares.

Este martes 9 de mayo, el colectivo “Siempre vivos” y otras organizaciones que se han acercado a Chilapa, interesados en buscar alternativas para reconstruir el tejido social, realizarán en Chilpancingo un foro para exponer la complicada situación que se vive en el municipio, a dos años de la ocupación que vivieron durante cuatro días por los civiles armados que llegaron desde las comunidades ubicadas en la parte sur.    

De antemano, refiere que el panorama que se expondrá es de mucha inconformidad por la impunidad que disfrutan los responsables de la violencia.

* No hay castigo para los responsables de más de cien desapariciones

 

SNI

 

A dos años de que un grupo aproximado de 300 civiles armados asumieran el control de la cabecera municipal de Chilapa, la lista de personas desaparecidas y asesinadas se ha incrementado, hasta el momento no se ha logrado la captura de los principales responsables y la violencia se extendió hacia Zilala, Tixla y Chipancingo.

La tarde del 9 de mayo de 2015, en la ciudad de referencia se vivió la víspera del Día de las Madres más dolorosa de que se tenga memoria.

A bordo de camionetas tipo estaquitas, de tres toneladas y vehículos compactos, cientos de hombres armados, con el rostro cubierto se apoderaron de los principales accesos a la cabecera municipal, improvisando una  base de operaciones en la glorieta de Eucaria Apreza.

En redes sociales rápidamente se difundió la información de que los civiles armados, al parecer integrantes de la banda de “Los ardillos” buscaban a Zenén Nava, el jefe de plaza de “Los Rojos” en esa parte de la región Centro de Guerrero.

Embozados, con armas de diferentes calibres, los civiles armados desarmaron a la policía preventiva municipal y trataron de hacer lo mismo con el personal de la Policía Federal (PF) que se encontraba hospedado en un hotel ubicado sobre la avenida principal, aunque no lo consiguieron.

Del 9 al 14 de mayo de 2015, los civiles armados, que después se asumieron como “Comunitarios por la paz y la Justicia” mantuvieron sitiada la cabecera municipal de Chilapa, nadie podía entrar ni salir sin su consentimiento, ellos controlaron las calles y en muchos casos realizaron cateos sin que ninguna corporación legalmente establecida se los impidiera.

José Díaz Navarro, familiar de cinco personas desaparecidas un año antes, encabezó una un grupo muy reducido de pobladores que intentaron hacer frente de manera pacifica a los invasores para exigirles que abandonaran la ciudad.

Organizaron una marcha el 11 de mayo, pero antes de llegar a la base de los civiles armados fueron interceptados por una avanzada de los mismos, algunos golpeados y la mayoría terminaron huyendo despavoridos.

El jueves 14 de, después de dialogar con personal del Ejercito Mexicano, la PF y la Policía del Estado, los civiles decidieron regresar a sus comunidades, aunque dieron un ultimátum de cinco días para que se detuviera a Zenén Nava, lo que no se cumplió.

Para el 15 de mayo, una vez con los armados fuera de Chilapa, los habitantes que resultaron afectados por sus actuaciones se agruparon en torno al profesor Díaz Navarro, quien dio a conocer un reporte inicial de 30 personas desaparecidas, la mayoría jóvenes que fueron sustraídos de sus casas o interceptados cuando se dirigían a sus trabajos.

Al cabo de dos años, el profesor Díaz coordina un colectivo denominado “Siempre Vivos”, en el que se agrupan familiares de por lo menos cien personas desaparecidas y se tiene un registro de más de 200 asesinados.

El coordinador de “Siempre vivos” refiere que mientras los principales líderes de “Rojos” y “Ardillos” siguen impunes, ordenando asesinatos y desapariciones en la lucha por el control de la zona, muchos ciudadanos inocentes han recurrido al auto exilio para tratar de ponerse a salvo.

En estos dos años se han puesto en marcha por lo menos tres operativos integrados por elementos del Ejército Mexicano, la PF y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), lo que no ha logrado reinstalar la paz.

Lejos de eso, indicó que la confrontación se ha extendido hacia los municipios de Zitlala, Tixtla, Mártir de Cuilapan, Zumpango y Chilpancingo, lo que constituye un “corredor de la muerte”, que cada día va ganando más terreno.

En Chilapa han estado los titulares de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), de la Defensa Nacional (SEDENA) y de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), sin que se tengan avances concretos, lo que genera desaliento.

Cuando contesta las llamadas, el profesor Díaz Navarro cuida dar a conocer su ubicación, solo refiere que ya no vive en Chilapa, pese a que cuenta con medidas cautelares.

Este martes 9 de mayo, el colectivo “Siempre vivos” y otras organizaciones que se han acercado a Chilapa, interesados en buscar alternativas para reconstruir el tejido social, realizarán en Chilpancingo un foro para exponer la complicada situación que se vive en el municipio, a dos años de la ocupación que vivieron durante cuatro días por los civiles armados que llegaron desde las comunidades ubicadas en la parte sur.    

De antemano, refiere que el panorama que se expondrá es de mucha inconformidad por la impunidad que disfrutan los responsables de la violencia.

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