Tierra Caliente, la zona en que ni siquiera hay denuncias sobre el fenómeno

La coordinadora de Ciencia Forense Ciudadana, Julia Alonso Carbajal sostuvo que el problema de las desapariciones involuntarias en Guerrero es critico, particularmente en Tierra Caliente, en donde ni siquiera existen colectivos de familias agraviadas por un fenómeno que crece.

Alonso Carbajal comenzó a trabajar con familias de personas desaparecidas después de los hechos del 26 de septiembre de 2014, cuando se perdió el rastro de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Al calor de la búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa surgió el colectivo “Los Otros Desaparecidos”, que aglutinó a parte importante de las familias de personas que fueron privadas de la libertad por los grupos del crimen organizado que controlaban parte importante de la región Norte de Guerrero.

Después se integró un colectivo similar en el puerto de Acapulco, en Chilapa y posteriormente en la capital de Guerrero.

Pero en la zona en que hasta el momento no se han integrado colectivos de personas desaparecidas, de acuerdo con la representante de Ciencia Forense Ciudadana es la Tierra Caliente, pese a que ciudades como Arcelia, San Miguel Totolapa, Pungarabato, Ajuchitlán del Progreso y Coyuca de Catalán.

“En esa parte del estado ni siquiera nosotros hemos podido entrar”, aseguró la dirigente de Ciencia Forense Ciudadana, organización que trabaja en coordinación con la Comisión Nacional de Seguridad (CNS).

La principal causa de que no haya avances importantes en la Tierra Caliente en cuanto a la búsqueda de personas desaparecidas, de acuerdo con Julia Alonso, es el miedo que genera el hecho de que los grupos del crimen organizado mantengan un fuerte control sobre amplias zonas territoriales.

Dicho miedo, indicó, en muchos casos se funda en la vinculación que algunas autoridades llegan a establecer con las organizaciones criminales, lo que se debe combatir desde las esferas gubernamentales.

 

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