Le siguen cocaína e inhalantes

Depresión, conflictos y violencia familiar, amistades negativas, curiosidad y contenidos televisivos sobre narcotráfico, entre los factores de riesgo

En Guerrero, el consumo de marihuana entre usuarios de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) ocupa el primer lugar en adicciones, con 89.9 por ciento, seguido de la cocaína con 32.3 por ciento y los inhalantes con 23 por ciento, informó la directora del CIJ-Chilpancingo, María Cecilia Lara Aparicio.

En entrevista, destacó que los principales factores de riesgo para el consumo en niños y jóvenes, son la depresión, conflictos y violencia en el seno familiar, las relaciones de amistad, la curiosidad y el acceso a contenidos de televisión y otros medios de comunicación sobre narcotráfico, ya que muchas veces terminan imitando las conductas nocivas a las que están expuestos como espectadores.

Marihuana, a la cabeza del consumo de drogas

Con base en la atención que se brinda en los CIJ de Acapulco, Zihuatanejo y Chilpancingo, María Cecilia Lara dio a conocer algunas estadísticas, con la precisión que se trata de usuarios de estos centros, y no de población en general.

Detalló que las drogas ilícitas de mayor consumo entre los pacientes de primer ingreso, que al menos una vez en la vida han probado la sustancia, son la marihuana (89.9%), la cocaína (32.3%) y los inhalables (23%).

“La droga que se encuentra por arriba de la media nacional en la entidad, es la marihuana, porque a nivel nacional la marihuana está abajo del 89.9 por ciento que tenemos en Guerrero”, indicó la directora del CIJ-Chilpancingo.

El alcohol registró usos del 79 por ciento y el tabaco de 76 por ciento; a nivel nacional, el consumo de alcohol está en 85 por ciento y el de tabaco, 83 por ciento.

“Nos encontramos con que el uso de la marihuana supera al consumo de alcohol y tabaco, la razón de consumo, incluyendo alcohol y tabaco, es de 4.5 hombres por cada mujer; es decir, siguen siendo los muchachos quienes más están consumiendo las drogas mencionadas”, explicó.

Dijo que una situación preocupante es que los grupos de edad de inicio en el consumo de drogas, en la mayoría de los casos son de 15 a 19 años (48%), 20 a 24 años (17%) y 10 a 14 años (14%).

“Esto es preocupante, porque pareciera que es un 14 por ciento como algo menor, sin embargo, estamos hablando de niños de 10, 12, 13, 14 años, que están en pleno desarrollo, que su cerebro no se desarrolla completamente, y la experiencia nos dice que entre más temprano empiezan a consumir las sustancias, es más fácil que se vuelvan adictos a las drogas”, alertó.

Factores de riesgo

En cuanto al consumo de drogas en niños y jóvenes, dijo que son muchos los factores de riesgo que todas las personas tienen para consumir drogas, pero se debe poner especial atención si se identifica alguno de estos factores en niños y adolescentes, que son los que corren mayor riesgo.

“Por ejemplo, un niño o adolescente que sufre depresión está en riesgo, y si además ese niño no tiene habilidades para poner límites y decir ‘esto no lo quiero hacer, no quiero participar en esta actividad que me están proponiendo’, es más fácil que si alguien lo invita, lo puedan involucrar en el consumo de sustancias”, comentó.

Indicó que otro aspecto característico de los niños es la curiosidad, que puede acercar a niños y niñas al consumo de las drogas.

Mencionó que si la familia no establece límites claros a los hijos, como horarios para llegar a casa, para tomar los alimentos o realizar las tareas, o permisos para salir a alguna actividad específica, “los hijos crecen sin respetar límites, haciendo las cosas por libertad propia y tomar decisiones erróneas”.

Cecilia Lara indicó que los padres deben supervisar adecuadamente a sus hijos, no hostigándolos pero sí pendientes de las actividades que realizan, o de lo contrario no se darán cuenta si están en una situación de consumo de drogas, ya sea en el inicio o en una condición de riesgo.

Otro factor de riesgo es “si en casa, el papá, la mamá o hermanos mayores, consumen alguna sustancia como tabaco, alcohol o cualquier otra que cause adicción, son mayores las probabilidades de que los hijos menores también consuman”.

Enumeró también la violencia intrafamiliar o la falta de comunicación adecuada en el hogar, así como las relaciones de amistad negativas en el contexto exterior, porque si los amigos consumen drogas, el riesgo de que un menor consuma es doble.

Cecilia Lara destacó la influencia de los medios de comunicación en el contacto que niños y jóvenes pueden tener con el consumo de drogas, sobre todo porque en los últimos años aumentó la producción de contenidos y series televisivas que enaltecen la cultura del narcotráfico.

“Los medios de comunicación influyen de manera importante en las decisiones de los jóvenes: influyen en su manera de actuar, en su manera de relacionarse; ellos, lo que ven lo imitan y lo ven como una moda, no como el problema social que es, y entonces sus amigos se ven así, se visten así, se comportan de esa manera y ellos tratan de repetirlo”.

Recomendaciones frente a hijos adictos

Como recomendación, dijo que es importante que los padres mantengan una cercanía afectiva con sus hijos, que estén pendientes de su conducta porque conforme van creciendo, algunas veces los hijos ya no permiten la cercanía o les molesta que sus padres cuestionen sus rutinas y el círculo de amistades, “pero siempre es responsabilidad de los padres saber qué están haciendo, con quién están, a dónde van”.

“Si ven una señal de alerta, es importante acercarse al muchacho en primera instancia, y preguntar qué pasa, qué situación está enfrentando, en qué se le puede ayudar, y si no se puede resolver con un diálogo, para eso estamos instituciones como los Centros de Integración Juvenil, como los UNEMES-CAPA, como el Servicio de Atención a Adolescentes, entre otras instituciones”, añadió.

¿Cómo detecta un padre de familia cuando hay una conducta en la que deba poner mayor atención y que pueda tener relación con el consumo de drogas?

“Las familias conviven todos los días, papá y mamá tienen la tarea de observar las conductas de sus hijos; así se podrán dar cuenta si él está triste, está preocupado, ansioso, si algo le inquieta demasiado, si normalmente salía y convivía con la familia y ahora se la pasa encerrado, si normalmente salía con sus amigos y ahora se queda encerrado en su casa, o si era un chico hogareño y de repente sale todos los días y llega tarde, no respeta reglas, son señales de alarma”, explicó.

Sugirió que ante cualquiera de esas señales de alarma, los padres deben de dialogar con su hijo: “los hijos, cuando se comportan de manera diferente, muchas veces están buscando llamar la atención de los padres o los adultos, y si la familia  le da la atención que está buscando, a lo mejor se tranquiliza, modifica la conducta, si la situación persiste es cuando deben buscar ayuda profesional”

“Los chicos que no llegan a dormir a su casa, que llegan con aliento alcohólico, con olor a marihuana o a cigarro, es una señal clara, no de que sean adictos, pero es importante que los papás cuando perciban que huelen a cualquier sustancia, tomen las cosas con calma, que se den cuenta que si el muchacho está presentando esa situación es porque algo está pasando en la familia, no es el cien por ciento la responsabilidad del joven, hay que hablar con él, buscar ayuda profesional”.

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