En la capital de Guerrero hay por lo menos mil familias que se niegan a retirarse de zonas consideradas como de alto riesgo, las autoridades consideran que en tres puntos se tendría que utilizar a la fuerza pública para reubicarlas, ante el riesgo en que se colocarían durante una precipitación intensa.

Gustavo Vela Guevara, director de Protección Civil del municipio de Chilpancingo, sostuvo que a la fecha se han entregado por lo menos mil notificaciones a igual número de familias que viven en laderas de cerros y en las orillas de alguna de más de 40 barrancas que atraviesan la ciudad.

Explicó que en total son más de 3 mil las personas que podrían ser afectadas en caso de que se registren precipitaciones intensas.

Los puntos más críticos que se tienen detectados, indicó que son los márgenes del Río Huacapa, la barranca Las Calaveras, la barranca de Tequimil y la barranca del Tule.

En esos tres puntos, dijo que las autoridades consideran la posibilidad de echar mano de la fuerza pública, ante la resistencia que existe para buscar un lugar en donde reubicarse de manera temporal.

De hecho, en el caso de la barranca de El Tule, el desarrollo de una obra complicó la situación para un grupo de doce familias, a las que en cuestión de días se les obligará a retirarse, por lo menos mientras dura la temporada de lluvias.

La particularidad que tienen estas familias, es que fueron beneficiadas con la entrega de viviendas en el fraccionamiento Nuevo Mirador, de tal suerte que tienen una casita en dicho asentamiento humano pero se niegan a dejar la barranca.

“Se trata de viviendas que están en la parte baja de un derrumbe, sin embargo se niegan a retirarse, solamente nos dicen que no se van porque llevan más de 20 años en dicho lugar, la verdad es que se trata de un tema muy complicado”, aseveró.

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