La noche del lunes, habitantes de Chichihualco,cabecera municipal de Leonardo Bravo marcharon para exigir la salida total de la Policía Federal (PF), corporación a la que acusan de cometer abusos en contra de mujeres, adultos mayores y niños.

La tarde del 31 de julio, los pobladores se comunicaron con medios de comunicación de la capital de Guerrero para anunciar que realizarían una actuvidad fuerte en Chichihualco.
La primera fase de la manifestación se observó hasta después de las 20:00 horas, cuando decenas de hombres y mujeres mostraron pancartas en las que mostraron su rechazo ante la presencia de la PF.

Dijeron que después del enfrentamiento del 25 de julio, cuando un agente murió y dos más resultaron heridos de bala, la federal realizó una serie de operativos que generaron malestar social.

Relataron que hubo irrupciones en domicilios en los que sorprendieron a mujeres bañándose, a varios adultos mayores los humillaron y también asustaron a los niños.
Por eso justificaron el bloqueo del domingo, cuando fueron desalojados del acceso principal con policías antimotines y un helicóptero.

Durante la noche del lunes, los pobladores lanzaron gritos a favor de la operación en el lugar de la Policía Comunitaria (PC), aunque no hubo menciones hacia algún grupo en específico.

La manifestación llegó hasta la casa del presidente municipal, Alfredo Alarcón Rodríguez, a quien le reprocharon la escasa solidaridad mostrada durante los momentos de mayor tensión.

Acorralado, el jefe de cabildo explicó a sus paisanos que durante todo el día estuvo reunido con el gobernador Héctor Astudillo Flores y mandos de la PF, a los que mostró una larga relatoría de agravios.

Ante la incredulidad de los manifestantes, que amagaban con retener al presidente, este marcó el número telefónico del gobernador Astudillo Flores pero no alcanzó a explicarle la situación que enfrentaba, la llamada se cortó y nunca más pudo restablecerla.

Alarcón Rodríguez contactó al secretario particular del gobernador, César Armenta, quien lo remitió con el comisario de la PF en el estado, el cual no le tomó la llamada.

Consideró la posibilidad de contactarse con el secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame pero no tenía el número en sus contactos, en un gesto de desesperación le pidió el dato a los reporteros, pero nadie le facilitó el número de contacto.

Al final ofreció ir personalmente hasta el punto conocido como Atlixtac, en donde está apostado personal de la PF para solicitarles que se retiren, lo que fue aceptado por sus gobernados.

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