“Sin ningún comentario”, dijo el gobernador Héctor Astudillo Flores, al ser cuestionado sobre la posición del obispo Salvador Rangel Mendoza, en el sentido de que se siente más seguro cuando está fuera de Guerrero.

El jefe del Ejecutivo local, declinó responder a los cuestionamientos que están relacionados con la posición que el obispo Rangel Mendoza guarda en torno al manejo que se debe dar al tema del crimen organizado.

En días pasados, el titular de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa sostuvo que también se siente más seguro cuando tiene que dialogar con integrantes del crimen organizado, que cuando debe atender algunas actividades en determinadas zonas.

Astudillo Flores sostuvo que el de la inseguridad es un problema que preocupa a todas las instituciones del sector público, pero se mantuvo dentro del margen anunciado la semana pasada, en el sentido de no entrar en polémicas que son completamente innecesarias para la entidad.

Las declaraciones del principal representante de la iglesia católica en la región Centro de Guerrero, se dieron a conocer después de una reunión con el gobernador en la residencia oficial, en la que se esperaba el inicio de un proceso de dialogo, encaminado a distensar la relación entre la administración estatal y la Diócesis Chilpancingo-Chilapa.

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