Elecciones 2018 y los grupos vulnerables

En estas elecciones podemos observar que la vulnerabilidad está en todos los discursos de los candidatos, desde el que va para regidor del municipio más abandonado, hasta el más aventajado en las preferencias electorales, de acuerdo con las encuestas.

Eso se debe a que la vulnerabilidad está en todos y cada uno de nosotros, como lo están otras características propias del ser humano, como lo están la consciencia y la capacidad de amar, la empatía y la voluntad de supervivencia. No existe quien pueda considerarse ajeno a ella. No hay quien sea invulnerable.

La mitología griega, en su voluntad didáctica de explicar las realidades a través de sus dioses y sus héroes nos lo enseña con la historia de Aquiles, el principal héroe de la Guerra de Troya. Su madre, una ninfa marina llamada Tetis, lo sumergió al nacer en el rio Estigia, con el comprensible deseo materno de hacerlo inmortal, y por tanto invulnerable. Pero la madre no pudo por más que sostener al bebé del talón al sumergirlo, para que no pereciese ahogado, y ese talón, no tocado por las aguas del Estigia, permaneció tan vulnerable como el de cualquier otro mortal. Muchos años después, una flecha envenenada lanzada por el príncipe Paris ante las puertas de Troya, y certeramente dirigida por el dios Apolo, laceró el talón del invulnerable héroe y, contra todo pronóstico y a despecho del dolor que sufriría su madre, le haría caer en los brazos de Hades.

La vulnerabilidad es intrínseca a nuestra naturaleza mortal. Por eso, la noción de vulnerabilidad nos lleva rápidamente a hablar de igualdad. La relación con el tema electoral de este año, hay que ubicarla en que, para la protección de los derechos humanos las nociones de igualdad y de vulnerabilidad van particularmente unidas.

Son vulnerables quienes tienen disminuidas, por distintas razones, sus capacidades para hacer frente a las eventuales lesiones de sus derechos básicos, de sus derechos humanos.

Esa disminución de capacidades, esa vulnerabilidad va asociada a una condición determinada que permite identificar al individuo como integrante de un determinado colectivo que, como regla general, está en condiciones de clara desigualdad material con respecto al colectivo mayoritario.

Así el género es la condición que determina que las mujeres, sin ser una minoría numérica, estén en situación de especial vulnerabilidad en lo que al respeto de sus derechos humanos se refiere, dependiendo de las sociedades en las que viven, y que pueden hacer de ellas sujetos particularmente sensibles a la lesión de los derechos socio-laborales (cobro de menor salario por el mismo trabajo que los varones, por ejemplo) o directamente a la lesión de condiciones básicas de la dignidad, como el derecho a la vida, a la libertad, a la educación o a la salud.

La orientación sexual se convierte en la condición determinante de la vulnerabilidad de lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero y transexuales. Aquí, de nuevo, es la sociedad la que puede hacerlos susceptibles de que se viole su derecho a la vida, en el peor de los casos, o del derecho a la igualdad en las relaciones de familia.

La edad hace de los menores y los adolescentes un grupo particularmente vulnerable en razón de su invisibilidad jurídica y de su alto grado de dependencia.

La discapacidad física, sensorial, mental e intelectual, o dicho de otro modo las capacidades diversas, suponen barreras de acceso al pleno ejercicio de algunos derechos esenciales, como el trabajo o la educación.

La pertenencia a etnias minoritarias implica en muchas ocasiones la existencia de una cosmovisión, de una organización social o de un bagaje cultural que llevan asociada la exclusión de esa minoría de las sociedades estatales en las que se ven integradas, exclusión que deriva en desigualdades manifiestas, o en lesiones, en ocasiones gravísimas de sus derechos propios.

Igualmente, la condición de migrante o expatriado, la condición de refugiado o desplazado, las condiciones de pobreza extrema, la ancianidad, la enfermedad, el embarazo, etc., también pueden determinar la particular vulnerabilidad de un determinado grupo humano.

Las condiciones de vulnerabilidad son acumulativas, de modo que las niñas, en las que concurren las condiciones de minoría de edad y género femenino, son más vulnerables que los niños, las mujeres indígenas más vulnerables que los varones de la misma etnia, los discapacitados afrodescendientes más vulnerables que los de etnia caucásica, y así sucesivamente.

Se pueden identificar cinco grupos vulnerables particularmente relevantes. Son: mujer, niño/a y adolescente, LGTB, discapacitados/as, pueblos tradicionales y afrodescendientes. Estos se consideran particularmente interesantes porque la situación de vulnerabilidad que sufren incide particularmente en la ausencia de cohesión social, esto es en la aparición de desigualdades materiales profundas en el seno de nuestras sociedades.

Al hablar de desigualdad hablamos también de voluntad de erradicación de la misma. La vulnerabilidad es superable si se desarrollan los instrumentos necesarios para que el grupo en esa situación, el individuo que integra el grupo, mejore su capacidad de respuesta, de reacción, de recuperación ante las vulneraciones graves de sus derechos básicos. Y en ese contexto, es en el que los candidatos y los partidos, deben de desarrollar instrumentos de superación de las desigualdades y la vulnerabilidad.

El grado de vulnerabilidad de las personas depende de distintos factores físicos, económicos, sociales y políticos, pero se pueden poner en práctica medidas que mitiguen el efecto de dichos factores, es decir se pueden poner medios para reducir los efectos del peligro de las lesiones de sus derechos.

Entre esos medios está el desarrollo de alertas ante las lesiones y la preparación ante las mismas, pero también el desarrollo de capacidades para recuperarse de las lesiones, y para resistir frente a las mismas.

Necesitamos aproximaciones constructivas y reparadoras. Empoderadoras. Igualitarias. Una forma de trabajo en red que dé coherencia interna a un trabajo que resulte enriquecedor. Se identifican tres ejes: protección multinivel de derechos humanos; igualdad y grupos vulnerables; y derechos humanos y políticas públicas.

Tanto los órganos estatales, como los particulares y los partidos políticos pueden afectar los derechos de las minorías durante las campañas electorales. A tal grado que el discurso de odio es utilizado incluso en un contexto político y la censura de este tipo de expresiones trastocaría uno de los pilares de la cultura democrática.

Tal consideración permite ver que el discurso se encuentra amparado aun cuando pueda resultar hiriente, chocante, ofensivo o incómodo para la mayoría, mientras no incite a la comisión de actos ilícitos, sin embargo, dicho razonamiento, deja de lado la afectación a los derechos de terceros, así como la afectación a la dignidad humana.

Para estos casos, la libertad de expresión no puede ser ilimitada; se inhibe en mayor o menor medida el uso de un lenguaje discriminatorio o que incite al odio o a la intolerancia en perjuicio de los grupos en situación de vulnerabilidad, sin embargo, dadas sus características, se permite que la realización de este tipo de actos se perpetúe en el tiempo, generando la afectación de los derechos de los grupos en mención.

Ahora bien, en la legislación electoral mexicana, se han establecido normas encaminadas a regular la propaganda político-electoral, asimismo, ha incorporado procedimientos de naturaleza sumaría a través de los cuales se legítima tanto a partidos políticos, candidatos e incluso a la ciudadanía a denunciar actos que se estimen contrarios a la normativa electoral, por medio de los cuales las autoridades administrativas y jurisdiccionales califican y, en su caso, suspenden la difusión de propaganda electoral a través de la implementación de medidas cautelares que tienen por objeto la prevención de un peligro inmediato.

En efecto, el otorgamiento de la medida cautelar inhibe la difusión de propaganda electoral contraria a las reglas de comunicación social vigentes en México, hasta en tanto se emite una resolución de fondo en la que se determine si la propaganda o mensaje correspondiente infringe en grado alguno la legislación electoral, además de establecer en su caso la medida sancionatoria correspondiente

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