La reeducación pretende ser verdadera garante de la reinserción social

De acuerdo con el reglamento de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), las Casas de Justicia no funcionan como el sistema carcelario tradicional, en realidad son espacios destinados a implementar un proceso de reeducación que trata de sanar las conductas anómalas de los infractores, para de esa manera reincorporarlos a la vida en sociedad como personas positivas.

De acuerdo con el documento denominado Filosofía del Proceso de Reeducación en el Sistema Comunitario, de la autoría de Pablo Guzmán Hernández, ex coordinador de la Casa de Justicia de San Luis Acatlán, dicho proceso no tiene su base en el castigo, la pena, el dolor, el sufrimiento, la tortura o la venganza, pues eso no es garantía de que se recupere una adecuada convivencia social.

“La justicia comunitaria no tiene en esencia el carácter punitivo (castigo) que de alguna manera se acerca al espíritu vengativo del ojo por ojo y diente por diente, su objetivo principal es la transformación psicológica del individuo mediante un proceso de reeducación”, señala Guzmán Hernández.

Por esa razón, sostiene que en las Casas de Justicia de la CRAC no se sanciona al infractor detenido, sino que entra en un proceso de reeducación.

Indica: “Justicia comunitaria no es infligir dolor, pena o castigo, pero sí privar de la libertad al homicida, a quien constituye un peligro para sus semejantes o al que violenta la sana convivencia social; misericordia es tener la oportunidad de recuperarse, de reconquistar la confianza y cobijo social”.

Contrario a lo que pasa en el sistema de administración de justicia tradicional, se trata de que las Casas de Justicia se conviertan en universidades para el buen vivir, no en universidades del crimen, como se dice que ocurre con el sistema carcelario actual.
Para que eso sea posible, el ex coordinador de la CRAC refiere que se necesita la elaboración de un plan de estudios integral, con instructores capacitados que van a dar seguimiento a todo el proceso de reeducación.

El proceso de reeducación está integrado por consejos en los que juegan un papel determinante los principales, o líderes que por su experiencia en la vida ejercen mayor autoridad en los pueblos.

Quienes dan seguimiento al proceso de reeducación

Pablo Guzmán fue coordinador de la CRAC de 2012 a 2014, en un momento crítico para el sistema de seguridad y justicia comunitaria, pues se trató de un periodo en el que surgieron movimientos de autodefensa como el de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), que pretendieron llevar un esquema similar al de la policía comunitaria en zonas mestizas.

En el sistema que la CRAC implementa en sus zonas de influencia desde 1996, son las comunidades quienes vigilan y garantizan que las medidas correctivas de reeducación, impuestas por parte de la Policía Comunitaria se hagan efectivas.

La CRAC junto con el Comité Ejecutivo de la Policía Comunitaria y los comisarios y delegados municipales correspondientes, son quienes definen las fechas en las que se pone en marcha el proceso de reeducación de la persona detenida.

La CRAC y las autoridades de los pueblos deben hacer una clasificación de los detenidos según las características personales de los mismos, los delitos que hayan cometido y el grado de peligrosidad que representen.

Se anota que el detenido bajo proceso de reeducación debe cumplir el término de la sanción impuesta trabajando durante 15 días en cada localidad ubicada en la zona de influencia de la CRAC.

De los derechos del infractor sujeto a reeducación

Los detenidos trabajan durante el día y son recluidos por las noches en las casas de justicia que tiene la CRAC, en los espacios libres reciben platicas por parte de los Principales de los pueblos, que son integrantes del Consejo de Seguridad Comunitaria, con la intención de que reflexionen sobre las malas conductas que propiciaron su detención.

En el reglamento de la CRAC se anota que los detenidos tienen derecho a ser tratados con respeto, recibir alimentos por lo menos durante dos veces al día, gozar de un día de descanso a la semana, recibir atención médica cuando sea necesario y en la medida de lo posible, ser visitados por sus familiares y amistades y recibir una constancia de servicio correspondiente por cada 15 días de trabajo a favor de la comunidad.

Los detenidos tienen la obligación de portarse bien y deben acatar las disposiciones de las personas que forman parte del sistema comunitario.

Para el caso de las mujeres

La CRAC considera las particularidades que representan las mujeres sometidas a reeducación a partir de la comisión de alguna falta.

Sus asuntos deben turnarse a una comisión especial de mujeres que hayan ocupado algún cargo en sus comunidades, incluso que formen parte de las organizaciones incorporadas al sistema comunitario, las integrantes de la comisión especial de mujeres deben nombrarse en asambleas y duran en el cargo hasta tres años, con la posibilidad de reelegirse.
El periodo de reeducación, en el caso de las mujeres puede cumplirse realizando tareas domésticas, productivas o administrativas, incluso pueden colaborar con los trabajos de oficina de la CRAC.

No está permitido que las mujeres sujetas a reeducación compartan celdas con los hombres.

Cuando una mujer cometa una infracción que amerite reeducación y sea madre de familia, la CRAC y la Comisión Especial de Mujeres se darán a la tarea de buscar a los familiares para que se hagan cargo de los menores hasta que la detenida obtenga su libertad.

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